La EPA de Trump revoca hallazgo científico que sustentó la lucha de EE.UU. contra el cambio climático
WASHINGTON, D. C. (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump revocó el jueves un hallazgo científico que durante mucho tiempo ha sido el fundamento central de la acción de Estados Unidos para regular las emisiones de gases de efecto invernadero y combatir el cambio climático, la medida más enérgica del mandatario republicano para desmantelar las regulaciones climáticas.
La norma, finalizada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), anula una declaración gubernamental de 2009 conocida como la “determinación de peligro”, la cual determinó que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero ponen en riesgo la salud pública y el bienestar. Esta norma, decretada durante el gobierno del presidente Barack Obama, es el sustento jurídico de casi todas las regulaciones climáticas de la Ley de Aire Limpio para vehículos motorizados, plantas de energía y otras fuentes de contaminación que están calentando el planeta.

Expertos señalan que la derogación elimina todas las normas de emisiones de gases de efecto invernadero para autos y camiones, y podría desatar un desmantelamiento más amplio de las regulaciones climáticas sobre fuentes fijas, tales como plantas de energía e instalaciones de petróleo y gas. Es casi seguro que habrá impugnaciones jurídicas.
Trump declaró que la medida es “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos, por mucho”, mientras que el administrador de la EPA, Lee Zeldin, la llamó “el Santo Grial del exceso regulatorio federal”.
Trump calificó la determinación de peligro como “una de las mayores estafas de la historia”, afirmando falsamente que “no tenía fundamento fáctico” ni legal.
“Por el contrario, a lo largo de las generaciones, los combustibles fósiles han salvado millones de vidas y sacado de la pobreza a miles de millones de personas en todo el mundo”, declaró el mandatario en una ceremonia en la Casa Blanca, aunque científicos en diversas partes del planeta coinciden en que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero están impulsando oleadas de calor y tormentas catastróficas, sequías y el incremento del nivel del mar.
Grupos ambientalistas consideran que se trata del mayor ataque individual en la historia de Estados Unidos contra la autoridad federal para abordar el cambio climático. La evidencia que respalda la norma se ha fortalecido en los 17 años transcurridos desde que fue aprobada, según señalaron.
“Esta acción sólo conducirá a más contaminación climática, y eso llevará a mayores costos y daños reales para las familias estadounidenses”, advirtió Fred Krupp, presidente del Environmental Defense Fund —un organismo ambientalista—, y agregó que las consecuencias se sentirán en la salud de los estadounidenses, el valor de las propiedades, el suministro de agua y más.
La EPA también indicó que propondrá un retraso de dos años a una norma del gobierno del expresidente Joe Biden que restringe las emisiones de gases de efecto invernadero de autos y camionetas ligeras. Y la agencia pondrá fin a los incentivos para los fabricantes de automóviles que instalan sistemas automáticos de encendido y apagado en sus vehículos. El objetivo de dicho dispositivo es reducir emisiones, pero Zeldin dijo que “todo el mundo lo odia”.
Zeldin, excongresista republicano seleccionado por Trump el año pasado para dirigir la EPA, ha criticado a sus predecesores en gobiernos demócratas, diciendo que, en nombre de enfrentar el cambio climático, estaban “dispuestos a llevar al país a la bancarrota”.
La norma de determinación de peligro “llevó a regulaciones de billones de dólares que estrangularon sectores enteros de la economía de Estados Unidos, incluida la industria automotriz estadounidense”, alegó Zeldin. “Los gobiernos de Obama y Biden la usaron para imponer una serie de medidas ansiadas por izquierdistas con costosas políticas climáticas, mandatos para vehículos eléctricos y otros requisitos que socavaron la facultad de decisión y la asequibilidad del consumidor”.
La determinación de peligro y las regulaciones basadas en ella “no sólo regularon las emisiones, sino que regularon y atacaron el sueño americano. Y por lo tanto ahora la determinación de peligro queda eliminada”, expresó Zeldin.
La Corte Suprema respaldó la determinación de peligro
En un caso de 2007, la Corte Suprema federal dictaminó que los gases de efecto invernadero que calientan el planeta, causados por la quema de petróleo y otros combustibles fósiles, son contaminantes atmosféricos bajo la Ley de Aire Limpio.
Desde esa decisión del máximo tribunal, en un caso conocido como Massachusetts vs. EPA, los tribunales han rechazado de manera uniforme las impugnaciones jurídicas a la determinación de peligro, incluida una decisión del Tribunal Federal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia en 2023.
La determinación de peligro es considerada ampliamente la base jurídica de una serie de regulaciones destinadas a proteger de amenazas que el cambio climático vuelve cada vez más graves. Eso incluye inundaciones mortales, olas de calor extremas, incendios forestales catastróficos y otros desastres naturales en Estados Unidos y en diversas partes del mundo.
Gina McCarthy, exadministradora de la EPA que fue asesora climática de la Casa Blanca en el gobierno de Biden, calificó de imprudentes las acciones del gobierno de Trump.
“Esta EPA preferiría pasar su tiempo en los tribunales trabajando para la industria de los combustibles fósiles que protegernos de la contaminación y de los impactos crecientes del cambio climático”, destacó.
Obama manifestó en la red social X que la derogación de la determinación de peligro hará que los estadounidenses estén “menos seguros, menos saludables y menos capaces de combatir el cambio climático, todo para que la industria de los combustibles fósiles pueda ganar aún más dinero”.
La doctora Lisa Patel, pediatra y directora ejecutiva del Medical Society Consortium on Climate and Health —un consorcio de sociedades médicas y de salud partidario del combate al cambio climático— , dijo que la acción de Trump “le da prioridad a las ganancias de las grandes compañías de petróleo y gas y de los contaminadores por encima del aire y el agua limpios” y de la salud de los niños.
“A consecuencia de esta derogación, voy a ver a más niños enfermos llegar al Departamento de Emergencias con ataques de asma y a más bebés nacer prematuramente”, expresó en un comunicado. “Mis colegas verán más ataques cardíacos y cáncer en sus pacientes”.
David Doniger, experto climático del Natural Resources Defense Council —una organización ambientalista internacional—, indicó que Trump y Zeldin están tratando de usar la derogación como un “tiro de gracia” que le permitiría al gobierno invalidar casi todas las regulaciones climáticas. La derogación podría borrar los límites actuales a la contaminación por gases de efecto invernadero de autos, fábricas, plantas de energía y otras fuentes, y podría impedir que futuros gobiernos propongan normas para abordar el calentamiento global.
La acción de la EPA sigue a una orden ejecutiva de Trump que le ordenó a la agencia presentar un informe sobre “la legalidad y la aplicabilidad continua” de la determinación de peligro. Desde hace tiempo, conservadores y algunos republicanos del Congreso han intentado deshacer lo que consideran normas excesivamente restrictivas y económicamente dañinas para limitar los gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
Retirar la determinación de peligro “es el paso más importante que ha dado hasta ahora el gobierno de Trump para volver a la cordura energética y económica”, señaló Myron Ebell, un activista conservador que ha cuestionado los datos científicos que respaldan la veracidad del cambio climático.
Combate a los límites a las emisiones de los tubos de escape
Zeldin y el secretario de Transporte, Sean Duffy, se han movilizado para reducir drásticamente los límites a las emisiones de los tubos de escape de autos y camiones. Las normas impuestas en el gobierno de Biden tenían el propósito de alentar a los fabricantes de automóviles de Estados Unidos a construir y vender más vehículos eléctricos. El sector del transporte es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en el país.
El gobierno de Trump anunció en diciembre una propuesta para flexibilizar las normas de kilometraje vehicular para la industria automotriz, aliviando la presión regulatoria que enfrentan los fabricantes para que controlen la contaminación generada por autos y camiones a gasolina. La EPA indicó que, la postergación de dos años que ordenó para la entrada en vigor de una norma del gobierno de Biden sobre emisiones de gases de efecto invernadero de autos y camionetas ligeras, le dará tiempo a la agencia para desarrollar un plan que refleje mejor la realidad de ralentización en las ventas de vehículos eléctricos, al tiempo que promueve la elección por parte del consumidor y provoca una reducción de precios.
Grupos ambientalistas señalaron que el plan mantendría durante años en las carreteras de Estados Unidos a autos y camiones contaminantes que queman gasolina, lo que amenazaría la salud de millones de estadounidenses, en particular niños y ancianos.
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