“El Mencho”: de narcomenudeo a dirigir el cártel más poderoso de México
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Al igual que muchos capos, la vida del mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, estuvo rodeada de misterio hasta el domingo, cuando fue abatido en una operación militar al sur del estado de Jalisco.
Oseguera Cervantes siempre mantuvo bajo perfil durante las casi dos décadas que conformó y dirigió el poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las únicas imágenes que se tienen de él fueron las que le hizo la policía estadounidense cuando lo detuvo en tres oportunidades en el estado de California entre finales de los 80 e inicios de 90 por robo, tráfico y venta de drogas en las calles.
Sobre sus características físicas solo se sabe lo que muestran los registros policiales de ese entonces, en los que se observa un hombre de tez clara, ojos pequeños, cabello negro y contextura delgada.
De Michoacán a California
“El Mencho” era originario de la comunidad agrícola de El Naranjo, en el municipio Aguililla situado en el estado de Michoacán, donde nació el 17 de julio de 1966.
El capo fue registrado como Rubén Oseguera Cervantes, pero luego adoptó —por razones que se desconocen— el nombre de Nemesio y de su diminutivo surgió el apodo “El Mencho”, afirmó Carlos Flores, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), quien ha estudiado por años la violencia en México y el CJNG.
Siendo muy joven Oseguera Cervantes migró junto a su familia a Estados Unidos y se estableció en California. Allí se casó con Rosalinda González Valencia e inició su relación con la organización criminal de “Los Cuinis”, liderada por su cuñado Abigael González Valencia “El Cuini”.
De regreso a México
Tras su arresto en 1992 por tráfico menor de heroína y pasar tres años en prisión, Oseguera Cervantes fue deportado a México por las autoridades estadounidenses.
De regreso a Michoacán comenzó a trabajar de manera más estrecha con el clan de los González Valencia, que estaban emparentados con el capo Armando Valencia Cornelio, alias “El Maradona”, líder del desaparecido cártel del Milenio.
Flores indicó que fue en esa etapa —a mediados de los 90— que Oseguera Cervantes “entra en contacto con una organización significativa”, que llevaba a cabo operaciones de tráfico de cocaína con grupos colombianos y estaba asociada con traficantes del estado norteño de Sinaloa.
Oseguera Cervantes se vinculó de manera más estrecha a Valencia Cornelio y trabajó para él como uno de sus pistoleros.
Ante la cruenta disputa que surgió con grupos que operaban en Michoacán, la organización de Valencia Cornelio y el clan de los González Valencia se trasladaron al vecino estado de Jalisco donde se aliaron a traficantes sinaloenses.
El ascenso del Mencho
Luego de la detención de Valencia Cornelio en 2003, los González Valencia y Oseguera Cervantes comenzaron a trabajar en Jalisco con Ignacio “Nacho” Coronel, uno de los operadores financieros del Cartel de Sinaloa y socio del capo condenado Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El liderazgo del cártel del Milenio lo asumió Óscar Nava Valencia transformandose en un brazo armado del Cartel de Sinaloa para enfrentar a Los Zetas.
La captura de Nava Valencia en 2009 y el asesinato un año después de Coronel a manos de militares, profundizaron las divisiones dentro de la organización. Uno de los bandos encabezado por “El Mencho” se unió a Erik Valencia Salazar, alias “El 85”, para conformar el CJNG hacia 2009.
El rápido avance del CJNG
En menos de dos décadas Oseguera Cervantes logró consolidar una poderosa organización de miles de integrantes, que según la DEA tiene presencia en 21 de los 32 estados de México, superando al Cártel de Sinaloa, que se estima opera en 19 estados del país. Según las autoridades mexicanas, el CJNG opera en 36 países.
Flores atribuyó el rápido crecimiento del CJNG a varios factores, entre ellos las políticas de seguridad que implementó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) que propinó duros golpes al Cártel de Sinaloa, que incluyeron la captura por última vez de “El Chapo” Guzmán en enero del 2016 y su extradición a Estados Unidos un año después. Esa política le despejó el camino al CJNG para ampliar su territorio y operaciones.
El avance del CJNG encendió las alarmas en Estados Unidos. Para mayo del 2016 las autoridades estadounidenses lo incluyeron en la lista de fugitivos más buscados. Dos años después el Departamento de Estado ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que llevara a su arresto, y en 2024 la elevó a 15 millones de dólares. El año pasado, el gobierno del presidente Donald Trump designó al CJNG como una organización terrorista junto con otros cinco cárteles mexicanos.
El analista afirmó que Oseguera Cervantes, a pesar de contar solo con estudios de secundaria, logró manejarse con suficiente sagacidad e inteligencia para consolidar “el apoyo de actores federales” y gobiernos locales y ampliar así el poderío del CJNG y su diversificación con diferentes actividades, además del narcotráfico, como la extorsión, la compra de inmuebles y comercios, y el contrabando de combustible.
Aunque el rostro más reciente de Oseguera Cervantes seguirá siendo un misterio, lo cierto es que tenía una “capacidad de acción violenta” que lo ayudó a consolidar un reinado de casi dos décadas que culminó con su muerte, sostuvo Flores.
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