Senado de EE.UU. confirma a Markwayne Mullin como secretario de Seguridad Nacional

Publicado: 23 mar 2026, 15:20 GMT-10|Actualizado: hace 20 horas

WASHINGTON (AP) — El Senado confirmó el lunes a Markwayne Mullin como secretario de Seguridad Nacional, aprobando al nominado del presidente Donald Trump para tomar las riendas de la atribulada agencia después de que Kristi Noem fue despedida en medio de fuertes críticas relacionadas con las operaciones de control migratorio y deportaciones del gobierno federal.

Mullin, un senador republicano por Oklahoma que es conocido por su estrecha amistad con Trump, ha intentado presentarse como una mano firme, asegurando que su objetivo será sacar a la agencia de la primera plana de las noticias.

Asume el control del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) en un momento complicado, horas después de que Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) para reforzar la seguridad en los aeropuertos durante un estancamiento presupuestario en el Congreso.

Los senadores lo confirmaron en el cargo en una votación prácticamente en proporción partidista de 54-45.

El financiamiento para operaciones de rutina del DHS ha quedado bloqueado desde el 14 de febrero, lo que ha provocado largas esperas en aeropuertos de todo el país ante la ausencia de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) que no han cobrado su sueldo durante el estancamiento. Los demócratas exigen que el gobierno de Trump federal implemente cambios en sus operaciones de control migratorio tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses este año en Minneapolis. El mandatario rechazó la más reciente propuesta y las conversaciones se han estancado.

Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma y nominado para ser secretario de Seguridad Nacional, en el Congreso en Washington, el 18 de marzo del 2026.. (AP foto/Manuel Balce Ceneta)(Manuel Balce Ceneta | AP)

Expeleador de artes marciales mixtas

Aunque el senador llega al cargo después de más de una década en el Congreso y con la experiencia de dirigir un creciente negocio familiar de plomería en Oklahoma, no era considerado como una figura clave en materia migratoria.

Expeleador de artes marciales mixtas y miembro del equipo de lucha en la universidad que ha dirigido las sesiones de entrenamiento en el gimnasio del Congreso, Mullin compaginó con legisladores de ambos partidos y a menudo es considerado como un negociador partidista en Washington.

Fue su lealtad a Trump lo que le consiguió el puesto y probablemente se mantendrá fiel al enfoque del mandatario. Mullin fue un firme defensor de la agenda migratoria de Trump y de los agentes del ICE antes de ser elegido para el cargo.

“Puedo tener opiniones diferentes a las del resto de la sala, pero como secretario de Seguridad Nacional estaré protegiendo a todos”, declaró Mullin durante su audiencia de confirmación.

El control migratorio y el estancamiento presupuestario

El primer desafío de Mullin será restablecer el financiamiento para operaciones de rutina de la agencia, el cual ha quedado bloqueado desde mediados de febrero cuando los demócratas exigieron mayor control a las operaciones migratorias. Quieren que los agentes de inmigración se identifiquen apropiadamente en sus uniformes y lleven el rostro descubierto, además de abstenerse de realizar operativos cerca de escuelas, iglesias, hospitales y otros lugares sensibles; que lleven cámaras corporales; y que obtengan la aprobación de un juez antes de entrar en viviendas o espacios privados.

En su audiencia de confirmación de la semana pasada, Mullin intentó presentarse como una mano firme —una imagen que fue cuestionada por el presidente de la comisión, el senador republicano Rand Paul. Los demócratas también se muestran escépticos por considerarlo como un ejecutor leal de la agenda de Trump.

Paul votó en contra de Mullin. Los senadores demócratas John Fetterman y Martin Heinrich se sumaron a la mayoría de los demás republicanos.

“Markwayne Mullin está listo para liderar”, dijo el senador John Barrasso, el segundo republicano de mayor rango. Afirmó que Mullin “servirá con seriedad y carácter. Será un líder que hará más seguro a nuestro país”.

Mullin llega al cargo en un momento en que el apoyo público a la agenda migratoria del presidente ha caído tras un año de operativos en varias ciudades del país. Bajo el liderazgo de Noem, se acusó a los agentes de usar fuerza excesiva para arrestar a inmigrantes, mantenerlos retenidos en condiciones insalubres y eludir el debido proceso para su deportación expedita.

Durante su audiencia de confirmación se retractó de algunos de sus comentarios, admitiendo que se equivocó al arremeter contra el manifestante Alex Pretti después de que fue abatido a tiros por un agente del ICE. Aseguró que, como secretario, se abstendría de emitir juicios antes de que se realice una investigación.

También arrojó luz sobre otras formas en que podría influir en la política migratoria. Por ejemplo, afirmó que los agentes estarían ahora obligados a contar con una orden firmada por un juez —no las órdenes administrativas que los agentes del ICE utilizan actualmente — para entrar en una casa, salvo en circunstancias excepcionales.

Reconoció las preocupaciones en algunas comunidades sobre la construcción de enormes centros de detención del ICE en sus vecindarios y afirmó que cortar fondos federales a las llamadas jurisdicciones santuario que no colaboran con el ICE sería un último recurso.

Pero, es en última instancia la Casa Blanca la que fija la agenda sobre cómo se ejecuta la visión migratoria de Trump, y se tiene previsto que Mullin siga el ejemplo. Trump enfrenta un fuerte grupo de presión dentro del Partido Republicano para cumplir su promesa de deportar a un millón de personas al año.

FEMA y la ayuda federal para desastres

Mullin también tendrá que trazar un nuevo rumbo en la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, que ha sido objeto de escrutinio mientras entrega ayuda por desastres a partes del país duramente golpeadas por huracanes y otras catástrofes naturales.

Un número creciente de críticos, incluso compañeros republicanos, afirmó que la política de Noem de aprobar personalmente los contratos por encima de 100.000 dólares ralentizó la respuesta a desastres, y el departamento aún no cuenta con un administrador de tiempo completo.

Mullin presentó un nuevo enfoque sobre la gestión federal de emergencias durante su audiencia de confirmación en el Senado, al rechazar la idea de eliminar la FEMA y decir que revocaría la norma de Noem sobre la aprobación de contratos.