Trump concluye examen médico de tres horas y declara que “todo salió perfecto”

Publicado: 26 may 2026, 05:14 GMT-10|Actualizado: hace 5 horas

WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump se sometió a otro examen médico el martes, lo que vuelve a poner su salud bajo el escrutinio público después de que ha intentado desestimar las preocupaciones sobre su edad y su energía.

El presidente, de 79 años, pasó más de tres horas en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para lo que la Casa Blanca describió como chequeos médicos y dentales preventivos. Fue el cuarto examen médico divulgado públicamente de Trump desde que regresó al cargo para un segundo mandato, y se produce mientras intenta proyectar fortaleza de cara a las elecciones de mitad de mandato, que pondrán a prueba su influencia entre los votantes.

En una publicación en redes sociales después de la visita, Trump dijo que acababa de terminar su “examen físico de 6 meses” y que “Todo salió PERFECTO”.

Durante décadas, los gobiernos han difundido resultados selectos de los exámenes físicos presidenciales, ofreciendo al público un vistazo a la salud del comandante en jefe. Pero los resultados pasan por el filtro de la Casa Blanca y deben ser aprobados por el mandatario, lo que plantea dudas sobre qué puede y qué no puede ver el público.

Trump cumple 80 años el próximo mes y fue la persona de mayor edad elegida para la presidencia de Estados Unidos. Su predecesor inmediato, el expresidente demócrata Joe Biden, tenía 82 años cuando dejó el cargo, y abandonó la carrera presidencial de 2024 debido a preocupaciones generalizadas de que era demasiado mayor para el puesto.

En una encuesta de Washington Post/ABC News/Ipsos realizada en abril se encontró que menos de la mitad de los adultos de Estados Unidos cree que Trump tiene la agudeza mental o la salud física para desempeñarse eficazmente como presidente.

“Creo que la preocupación por la salud física del presidente probablemente está en su punto más alto, y pienso que la edad física avanzada es la preocupación número 1”, afirmó el doctor Jeffrey Kuhlman, quien fue médico de la Casa Blanca durante más de una década bajo los expresidentes Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Para un presidente de la edad de Trump, se esperaría que un examen físico completo incluyera pruebas cardíacas avanzadas, detección de cánceres comunes y una evaluación cognitiva, además de aspectos básicos como estatura, peso y presión arterial, señaló Kuhlman.

La Casa Blanca no ha revelado qué incluyó el procedimiento, pero expresó confianza en lo que mostrará.

“El presidente Trump es el presidente más lúcido y accesible en la historia de Estados Unidos, trabaja sin descanso para resolver problemas y cumplir sus promesas, y se mantiene en excelente estado de salud”, indicó en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle.

No hay una ley que obligue a los presidentes a divulgar sus historiales médicos

En las semanas previas a su visita, Trump ha dicho que se siente tan bien como hace cinco décadas, aun cuando bromea sobre su afición por la comida rápida y su régimen mínimo de ejercicio. Sin embargo, también está atento a las percepciones sobre su edad, y ha señalado que toma precauciones adicionales al bajar las escaleras del Air Force One para evitar titulares sobre un tropiezo.

No existe una ley formal que obligue a los presidentes a hacer públicos sus historiales de salud, y el grado de transparencia ha variado según quién esté en el gobierno. Los informes anteriores de Trump han sido criticados por ofrecer pocos detalles y por reportar estadísticas que algunos expertos médicos observaron con escepticismo.

En apariciones públicas, a menudo se ve a Trump usando maquillaje para ocultar moretones en las manos, algo que la Casa Blanca atribuye a los apretones de manos y al uso regular de aspirina. En ocasiones se ha mostrado somnoliento durante reuniones y ha mantenido los ojos cerrados durante largos periodos, aunque él niega haberse quedado dormido.

Trump suele jactarse de haber “aprobado a la perfección” pruebas cognitivas, al tiempo que, con frecuencia, se burla de Biden, quien enfrentó cuestionamientos sobre su agudeza mental. El expresidente y sus asesores rechazaron enérgicamente las dudas planteadas sobre su aptitud para el cargo.

Algunos de los exámenes físicos previos de Trump incluyeron la Evaluación Cognitiva de Montreal, utilizada para detectar demencia y deterioro cognitivo. Sus médicos informaron que obtuvo una puntuación de 30 sobre 30 en los chequeos de 2018 y 2025.

Sin embargo, varios críticos han señalado los discursos divagantes del mandatario y su retórica a veces belicosa como evidencia de deterioro cognitivo.

El mes pasado, más de 30 neurólogos, psiquiatras y otros expertos médicos —quienes reconocieron que nunca lo han examinado— sostuvieron en un comunicado que Trump no estaba mentalmente apto para el cargo y advirtieron de un “declive cada vez más peligroso” en su conducta, basándose en lo que llamaron “signos objetivamente observables de seria preocupación médica”.

“Cualquier supuesto profesional médico que participe en diagnósticos desde el sillón o en especulaciones falsas con fines políticos viola claramente el Juramento Hipocrático que ha pronunciado”, respondió Ingle.

Al igual que cualquier otro paciente, los presidentes pueden elegir qué se divulga sobre su salud, dijo Sara Rosenthal, experta en bioética de la Universidad de Kentucky que estudia la salud presidencial. Las preguntas sobre transparencia se han vuelto más agudas a medida que Estados Unidos elige presidentes de edad avanzada como Trump y Biden, añadió.

“Creo que podemos esperar muy poca divulgación sobre el verdadero estado de salud de cualquier presidente a menos que se encuentre perfectamente saludable”, señaló Rosenthal, quien ha sugerido que una organización médica independiente revise e informe sobre la salud del presidente y de quienes están en la línea de sucesión.

“No debería ocultarse nada”

El primer informe médico de Trump en su segundo mandato se publicó en abril. En julio, se le diagnosticó insuficiencia venosa crónica, una afección común en adultos mayores que hace que la sangre se acumule en las venas. En varias fotografías, el presidente aparece con los pies, tobillos y pantorrillas hinchados, descritos por la Casa Blanca como un síntoma de insuficiencia venosa crónica que provoca una “hinchazón leve” en la parte inferior de las piernas.

Tras su último examen divulgado públicamente, descrito en octubre como un seguimiento rutinario, el médico de Trump emitió un resumen de una página en el que decía que el presidente estaba en “salud excepcional”, sin revelar muchos resultados específicos.

La frecuencia de los chequeos médicos de Trump no es inusual para alguien de su edad, según S. Jay Olshansky, de la Universidad de Illinois-Chicago, quien ha estudiado la salud de presidentes anteriores. Forma parte de una estrategia para detectar problemas mientras aún son tratables, explicó Olshansky.

Olshansky sostiene que el público merece ver más que los resúmenes médicos de la Casa Blanca, que “pueden estar sujetos a discreción editorial”. Dijo que deberían hacerse públicos los historiales médicos completos, sin censura: “No debería ocultarse nada”.