Irán, déjà vu: Trump vuelve a amenazar con una gran escalada contra Teherán y se retracta

Publicado: 3 ago 2026, 02:27 GMT-10|Actualizado: hace 9 horas

WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unido, Donald Trump, ya ha jugado esta carta antes en los cinco meses de guerra con Irán.

Empieza con una sombría advertencia a Teherán de que está a punto de ordenar a las fuerzas de Estados Unidos “aniquilar” sus centrales eléctricas o apoderarse de partes clave de su industria petrolera si sus líderes no aceptan rápidamente las condiciones de Estados Unidos para poner fin a la guerra. Termina con él alejándose del abismo con una declaración de última hora, a veces a instancias de aliados del golfo Pérsico, de que va a dar más tiempo a la diplomacia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva un paraguas para desembarcar del Air...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva un paraguas para desembarcar del Air Force One en la base conjunta Andrews, Maryland, el domingo 2 de agosto de 2026, a su regreso a Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin)(Jacquelyn Martin | AP Photo/Jacquelyn Martin)

La estrategia de mano dura —que Trump perfeccionó durante sus años compitiendo en el sector inmobiliario de Nueva York y que ha empleado en la política— busca generar movimiento en una negociación mediante presión y caos. Pero la táctica enfrenta un desafío con una teocracia iraní que cree que tiene un umbral más alto de dolor estratégico que Washington.

Mientras Trump se ha deleitado con que el ejército de Estados Unidos diezme capas del liderazgo de Teherán y devaste su fuerza aérea y su marina, Irán apuesta a que puede resistir más que Trump, mientras él enfrenta reservas menguantes de municiones y la dificultad de ejecutar una guerra impopular entre el electorado estadounidense de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.

El episodio más reciente comenzó el viernes, cuando Trump, rodeado por su gobierno, declaró sombríamente que estaba “perdiendo la fe” en las negociaciones con Irán y advirtió que el ejército de Estados Unidos “los va a golpear muy duro”.

Horas después, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, avivó las especulaciones en Washington —y en todo el mundo— con una declaración ominosa en la que afirmó: “Irán seguirá pagando hasta que se siente a la mesa de una manera significativa, según lo que el presidente Trump considere”.

Pero ya entrada la noche del sábado, Trump declaró en redes sociales que había señales de progreso para alcanzar un acuerdo y que, por el momento, cancelaría un plan para llevar a cabo nuevos ataques masivos.

Al día siguiente, Trump subrayó que las solicitudes de dar más tiempo a la diplomacia por parte de funcionarios iraníes no identificados, así como de líderes de aliados del golfo Pérsico —Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos— fueron clave para su cambio de postura.

“Habría sido desastroso para ellos. Y no querían que lo hiciéramos. Y, francamente, Arabia Saudí tampoco lo quería. Pensaban que un acuerdo es inminente”, comentó Trump mientras hablaba con periodistas de regreso a Washington tras pasar el fin de semana en su club de golf de Nueva Jersey.

Los críticos ven que Trump busca un botón de reinicio en este patrón

Trump aún podría llegar a la conclusión de que es necesaria una escalada masiva del conflicto con Irán.

Pero los críticos sostienen que su vacilación también podría reflejar un entendimiento no expresado dentro del gobierno de que el poderío militar de Estados Unidos por sí solo quizá no baste para obligar a Irán a retroceder y poner fin a una guerra que ya lleva meses y que Trump minimizó en su momento como una incursión de pocas semanas.

“Creo que lo que estamos viendo aquí es a un presidente con una estrategia bastante errática”, dijo el senador Mark Kelly, demócrata de Arizona y miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, en el programa “Face the Nation” de CBS News. “En este punto, está tratando de llevarnos de vuelta a febrero. Y creo que si pudiera —si tuviera un gran botón de reinicio que pudiera presionar— sin duda tomaría esa opción”.

Ha habido varios momentos a lo largo del conflicto en los que Trump ha demostrado su inclinación por lo belicista sólo para echarse atrás en el último minuto, mientras declaraba que sus amenazas impulsaron avances:

— A principios de abril, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas en un anuncio que llegó menos de dos horas antes de una fecha límite que Trump había fijado para que Teherán capitulara o enfrentara ataques contra puentes y centrales eléctricas; ataques que, según él, supondrían que “morirá toda una civilización”.

— Tras días de amenazas ominosas contra Irán, Trump anunció el 18 de mayo que posponía un importante ataque militar planeado porque había “negociaciones serias” en marcha, y atribuyó a aliados del golfo Pérsico el haberlo persuadido para mostrar moderación.

— Luego, en junio, Trump amenazó con golpear a Irán “MUY DURO” y apoderarse de la base energética iraní en la isla de Jarg para “asumir el control total de sus mercados de petróleo y gas”, escribió en redes sociales, solo para cancelar los ataques en una publicación posterior después de afirmar que las negociaciones de paz habían avanzado con líderes iraníes de alto nivel.

Lo que el presidente no dijo fue que ese asalto requeriría tropas de Estados Unidos sobre el terreno en Irán, una propuesta políticamente arriesgada para un presidente que hizo campaña prometiendo evitar enredos en el extranjero y criticó a gobiernos anteriores por empantanarse en guerras interminables.

La llamada con el príncipe heredero saudí influyó en la decisión de Trump

En este último episodio, Trump sugirió que el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman desempeñó un papel particularmente importante en su decisión de no escalar los combates.

El presidente de Estados Unidos habló por teléfono el sábado con el líder de facto del reino antes de anunciar que detenía los ataques, de los que más tarde se jactó diciendo que habrían sido una de las mayores operaciones de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

El príncipe heredero transmitió que una escalada de los combates podría tener un impacto severo en la economía global si Teherán respondía a un nuevo bombardeo de Estados Unidos atacando a algunos de los aliados de Estados Unidos en la región, según una persona informada sobre la llamada que no estaba autorizada a comentar públicamente y pidió el anonimato.

Funcionarios saudíes, añadió la persona, han subrayado en sus contactos con la Casa Blanca que el reino está en buena posición para defenderse de posibles nuevos ataques iraníes —al igual que otros titanes energéticos, Qatar y Emiratos Árabes Unidos—, pero que Kuwait podría ser más vulnerable a ataques de milicias respaldadas por Irán en Irak.

Mientras Trump amenaza con una escalada, los republicanos enfrentan sondeos difíciles

Trump ha insistido en que las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre no están moldeando su enfoque del conflicto, que ha generado inquietud en toda la economía global.

Pero sin duda está en la mente de sus compañeros republicanos.

Aproximadamente dos tercios de los adultos en Estados Unidos dicen que la guerra con Irán, que comenzó el 28 de febrero, no ha valido la pena, según una encuesta del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos publicada la semana pasada. Eso incluye a la gran mayoría de demócratas e independientes, así como a alrededor del 37% de los republicanos.

Uno de los aliados más elocuentes de Trump en el Capitolio sugirió el domingo que el gobierno debe modular su estrategia sobre Irán.

El senador de Luisiana John Kennedy dijo en el programa “Meet the Press” de NBC que el debate en Washington ha perdido perspectiva sobre la devastación que el ejército de Estados Unidos ha infligido a Irán desde el inicio de la guerra.

Aun así, el legislador republicano reconoció que escalar aún más el conflicto podría provocar un nuevo aumento de los precios de la energía, ya elevados, y “mucha inflación para el pueblo estadounidense”.

Kennedy argumentó que endurecer las sanciones y apuntar al programa nuclear de Irán —en lugar de escalar el conflicto— podría ser la mejor apuesta por el momento.

“Todas son opciones infernales”, expresó Kennedy. “Pero por ahora mantendría el statu quo”.